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Integración curricular de la expresión Artística

O LA PERVIVENCIA DE UNA PARADOJA.

La escuela ha sido considerada por algunos artístas cercanos como un represor de la libertad de pensamiento y la han dejado de lado, para aprender. Y aquellos que han decidido tener su educación dirijida por alguna institución, han tomado como excusa que, el camino técnico al que son llevados para la adquisición de conocimientos y práctica creativa, es por lo que no "tienen tiempo" de exteriorizar sus propias ideas, lo que tenían por expresar...

Cuando se pretende el aprendizaje de lo artístico... llámese expresión plástica, educación artística o educación visual, el alumno es sometido a aprendizajes nada creativos, a la imitación, a la copia o a procesos instrumentales cerrados. Pero acaso el proceso del arte no surgió por las inquietudes de mentes en busca de más formas de plasmar el sentir humano y hasta más allá de eso?. Cómo se puede instruir a una persona para la expresión abstracta de su razonamiento?. Es curioso constatar como, por un lado, se suele considerar lo creativo y lo artístico como calificativos inseparables. La pintura, la escultura y otros modos de representación son algunos motores para desarrollar la capacidad de creación "sólo el artista es creativo". Se desatiende que no hay actividades especificas del ser humano especialmente creativas, o una más creativa que otra, sino la forma de abordarlas y desarrollarlas. ¿Cuál es el origen, cuales son las causas, de esta paradoja?. ¿Qué falla en el proceso educativo con respecto a la Educación Visual y Plástica para que perviva dicha paradoja?.

La primer causa podría ser que la Educación Visual y Plástica, sigue siendo, dentro del curriculum, una actividad marginal, un adorno del sistema por varias razones de distinto ámbito, señalamos dos claves:
1. La poca valoración social de lo artístico tiene una valoración social marginal. Consecuencia de dos valoraciones de sentido opuesto, pero de resultados complementarios; Un sentido es el peyorativo, "lo artístico no es productivo para el sistema, por lo tanto no es necesario, es superfluo". El otro es el paradigmático, "El arte es privilegio de artistas".
2. Poca valoración pedagógica de los lenguajes expresivos en comparación a las áreas instrumentales o de "conocimiento". La escuela limita la mayoría de las veces la expresión individual del alumno favoreciendo la dependencia y la imitación frente a la divergencia y la creación y cuando se habla de creación se valora más los hallazgos fortuitos que la investigación. No deja de ser curioso que cuando los especialistas hablan de niños creativos, en Expresión Plástica, se refieren a niños que dibujan con espontaneidad, que realizan trabajos intuitivos, llenos de gracia y sorprendentes desde el punto de vista adulto, hallazgos gráficos que muchas veces son consecuencia de los desarrollos perceptivos, motorices y coordinativos, pero nunca se describen como creativos niños que ordenan realidades bien conocidas en relaciones nuevas de tal modo que logran otras relaciones más ricas, más complejas y más efectivas.

La segunda causa de la paradoja se deriva de no considerar la actividad plástica como el producto de la utilización de un lenguaje: el lenguaje plástico-visual; sino la mayoría de las veces como la acumulación de algunos conocimientos, de técnicas y destrezas.
No se propicia una educación creativa en el lenguaje plástico, es decir, una educación que pretenda el desarrollo del lenguaje visual y su uso de forma creativa.

Ya que la función de cualquier lenguaje es expresarse y comprender lo que a través de él se transmite, una educación que pretenda el desarrollo del lenguaje visual, debe contemplar al ser humano, en interacción con su entorno, en su doble vertiente de receptor y emisor de mensajes visuales, ocupándose de desarrollar el saber ver (capacidad de recibir) y el saber hacer (capacidad de emitir). Pero como acabamos de observar ningún lenguaje es inherentemente artístico, sino la utilización que de él se haga.

Que la adquisición y uso del lenguaje visual sea una actividad creativa supone aplicar procesos creativos al propio proceso generativo del lenguaje en cada uno de sus tres escalones:
1.- INTERIORIZACION-RECEPCION
Recepción de sensaciones, percepciones y elementos cognoscitivos.
2.-REFLEXION-TRASFORMACION
Reelaboración de los datos interiorizados de forma personal.
3.-EXPRESION-COMUNICACIÓN
Proyección exterior, elaboración de la obra.
La interiorización debe estar unida a las actitudes de producción, sobre todo la generación de ideas, a la "fluidez" o capacidad de recuperar la información almacenada, como la capacidad de utilizar la información almacenada en conexiones y modalidades nuevas.
La reflexión es creativa si va unida a actitudes de transformación, en espacial la "flexibilidad" o capacidad de trasformar la información adaptandola a usos nuevos y la "elaboración" o producción de implicaciones, es decir, que un objeto de información llegue a implicar a otro.
En el ultimo tramo, la proyección exterior, el conseguir que la expresión sea única (personal), implica elaborar la obra a través del ensayo constante, utilizar las técnicas de forma creativa y dominar los códigos de transmisión.

Aplicados a la propia obra que realizan los alumnos universitarios, no se enseña a estos a servirse de esos procesos y a manejar activadores creativos y, así llevar a cabo un aprendizaje del lenguaje visual adaptado a las posibilidades madurativas y psicológicas así como a sus limitaciones expresivas.

Así que recaemos en la típica idea de que el artísta debe luchar frente obstáculo tras obstáculo para poder mostrar su sensibilidad y ser tomado en serio.
Pero quien tiene esas ansias que controlan la propia voluntad no es detenido por la frialdad de las paredes, ni mucho menos se pierde en el camino al conocimiento que el mismo busca. Se puede encontrar un equilibrio entre la libertad creativa y la instrucción de ciertas bases técnicas.



Bohemia

Escribiré de el término "bohemio" ahora
pues desde hace tiempo ya que me encontraba
charlando con diferentes personas
y utilizabamos este como adjetivo,
aunque no sé en realidad si sabian
lo que quiere decir precisamente
y resulta que, como casi todo
tiene un origen bonito =)
(me encantan los origenes xD y las explicaciones .-.)

Todo comenzó asi ...
La expresión se refiere a la cultura de los gitanos, en ese momento
llamados "bohemios" por haber llegado desde la región de Bohemia,
en la actual república Checa. Y se menciona como un modo de vivir
de ciertos sectores socioculturales con una escala de valores diferente
a la de la sociedad sedentaria y burguesa, en particular artistas e intelectuales.
El término "bohemia" aparece por primera vez en en siglo XIX en la obra
"Scénes de la Vie de Bohéme" de Henri Murger. Ésto en la época del
romanticismo. Apareciendo un fenómeno socio-literario sobre todo
en éste siglo; y se creó la bohemia literaria modernista.

Ahora dicho ésto podemos dirigirnos a la forma en que se cita a
la actividad bohemia, en forma social y de vida.
Esta ocupación tiende a verter hacia el mundo de las ideas,
el conocimiento, la creación artística, el enriquecimiento intelectual,
el interés por otras realidades o manifestaciónes culturales.
La bohemia "no es posible sino en Paris" dice Murger
pues originalmente solía tomar forma en los cafés de poca moda
donde se reunían y se discutían las tendencias, las ideas, la política
o cualquier área del pensamiento y la cultura. Tradicionalmente
se vé al bohemio como un artista de apariencia despreocupada,
en contrapocisión a la fijación de gran parte de la sociedad
por la ostentación estética y material (Aunque hoy en día estos
últimos dos atributos ni siquiera estan bien empleados por las
masas, están tan dejados a lo banal y "utilitario" que en este
tiempo ya no es que el bohemio lo rechaze, mejor dicho,
le da otro sentido). Se ha dicho que el bohemio no es práctico,
proyecta, proyecta mucho.. pero no pasa de ahi. Además no sólo
es vanidoso, sino que es ególatra, siente admiración por sí mismo,
si se ve humilde, desdeñado y solo, va casi siempre gozando con su
desgracia interior, si está enfermo y triste llega también a gozar,
otro de los carácteres de la bohemia ha sido el amor a lo lúgubre.
Una galería de vidas insólitas y dolientes, fascinadoras y deformes
cuales gárgolas. Como en el libro "desgarrados y excéntricos" que
trata de existencias en el arrabal de la literatura y con frecuencia a
extramuros de la sociedad; como marionetas patéticas y luctuosas
quienes se soñaron escritores y no pasaron de ser una parodia humana
de este sueño, sucumbiendo bajo el viento de nuestra historia incivil.

Ése es el andar bohemio, casi una forma de oscio
pero con un sentido ecléctico dirigido al pensamiento y al sentir.
Descrito asi por ejemplo, en este fragmento de la creación de Baroja para el teatro "adios a la bohemia":
En general, esas reuniones (las tertulias en los cafés) eran constantemente literarias
pero antes de las exposiciones, se convertian en pintóricas. Entonces se producia
una avalancha de melenas, sombreros blandos, pipas, corbatas flotantes;
las conversaciones variaban, a Shakespeare le sustituía Velázquez y
a Dostoyevsky, Goya.

Asi que el Bohemio es un término vigente y que va ligado de
las creaciones artísticas y el intelectualismo asi como de la incomprensión
romántica y los soñadores, por lo tanto se mantiene contemporáneo.
Pero no se puede emplear refiriendose a el carácter y la actividad de un propio artísta o un intelectual.

arte_ Elocuencia



La Naturaleza da elocuencia al hombre cuando le agitan grandes pasiones o le impulsa un gran interés; el que está vivamente conmovido ve las cosas bajo otro punto de vista que los demás hombres: usa rápidas comparaciónes y felices metáforas, sin darse cuenta de ello, animando su discurso y comunicando a los que le oyen parte de su entusiasmo.
El hombre elocuente consigue que la Naturaleza se refleje en las imágenes con que embellece su peyoración. El deseo natural de cautivar a sus jueces y a sus maestros, el recogimiento de su alma profundamente afectada, que se prepara a desarrollar los sentimientos que la excitan, son los primeros maestros del arte.
Esa misma Naturaleza es la que inspira algunas veces improvisaciones vivas y animadas.
Una pasión fogosa, un peligro inminente, hieren de repente la imaginación. Por ejemplo, un capitán de los primeros califas, al ver que los musulmanes huían, les gritó: «¿Hacia dónde huís? Por ese camino no encontraréis a los enemigos.» Esa misma frase se ha atribuido a varios capitanes, entre ellos a Cromwell.
Las almas fuertes abundan más que las almas delicadas.La Naturaleza, pues, es la que da la elocuencia, y si se dice que los poetas nacen y los oradores se hacen, se dice esto sólo cuando la elocuencia se ve obligada a estudiar las leyes, el carácter de los jueces y el método de la época; la Naturaleza sólo es elocuente a saltos.
La elocuencia nació antes que las reglas de la retórica, así como las lenguas se formaron antes que la gramática. Los preceptos nacieron siempre después del arte. Tisias fue el primero que recogió las leyes de la elocuencia, de las que la Naturaleza dicta las primeras reglas.
Poco después, Platón dice en su Gorgias que el orador debe tener la sutileza de los dialécticos, la ciencia de los filósofos, la dicción de los poetas, la voz y los gestos de los cómicos.
Aristóteles, después de demostrar Platón que la verdadera filosofía es la guía secreta del espíritu en todas las artes, profundizó los manantiales de la elocuencia en su libro titulado Retórica; hizo ver que la dialéctica es la base del arte de persuadir, y que ser elocuente es saber probar.
El uso de metáforas, con la condición de que sean propias y nobles, exigiendo sobre todo el lenguaje conveniente y decoroso. Todos sus preceptos respiran la justicia ilustrada del filósofo y la civilización, y al dictar reglas de elocuencia, es también elocuente por su sencillez (y no se perfeccionó hasta la época de Cicerón).
Dícese que la elocuencia sublime sólo se desarrolla con la libertad, y es porque consiste en decir verdades atrevidas, en hacer gala de las razones y de las pinturas fuertes. Casi nunca el señor desea que le digan la verdad; tiene miedo a las razones, y prefiere elogios rastreros a rasgos elocuentes.